Hoy se ha apagado una voz.
Hoy, se ha ido un amigo, un padre, un hermano y un hijo.
Ha dejado su traje terrenal y lo ha cambiado por otro más ligero, menos complicado.
Amante de los medios, que le dio su talento a la radio y a la televisión. Maestro de muchos, que durante varios años enfoco sus energías a otra de sus grandes pasiones, la meteorología.
Raymundo Olvera, nuestro querido amigo, ha dejado este mundo y lo ha hecho con dignidad, sin penas, a pesar de las dolencias que le aquejaban desde hacía algún tiempo.
Raymundo Olvera Herrera había nacido en la ciudad de México, allá por el rumbo de Santa María la Redonda. Su infancia no fue nada fácil. Sin embargo y gracias a sus talentos y habilidades pudo salir adelante. Por azares del destino llego a estas tierras y fue aquí donde creó una familia. Se caso con Lucely Calderón y procreó tres hijas: Tania Libertad, Citlalli Lucely y Maria Mar.
Ray o “el Gordo Olvera”, como cariñosamente le apodaban sus amigos y conocidos, inicio sus labores en el Sistema Quintanarroense de Comunicación Social en el año de 1985, fue uno de los primeros integrantes de XECTL, Radio Chetumal, primera señal radiofónica pública del estado. Al poco tiempo se gano el aprecio y el reconocimiento de quienes trabajaban con él. Su característica voz de bajo era especial para la radio.
Durante muchos años condujo diversos programas. Entre los más recodados están “Con sabor a Caribe” junto a Roque Osorio, “La negra noche”, y “Forjadores: memorias de nuestro rumbo”.
Sus ganas de hacer las cosas bien y su impecable desempeño fueron observados y le valieron que al tiempo, fuera nombrado coordinador operativo de radio, director de televisión y al paso del tiempo, director interino del Sistema, cargo que desempeño con eficiencia y éxito.
Raymundo era un hombre de sonrisa fácil, que siempre tenía una frase divertida para todos. Realmente era raro encontrarle molesto. Aconsejaba a toda la gente a su cargo para que su trabajo fuera cada vez mejor. Tenía la virtud de ser un organizador excelente y de manera sistemática proyectaba todos sus programas. Escritor inagotable, eternamente estaba pensando en nuevas ideas para hacer televisión o radio.
Primero como un pasatiempo y luego como una necesidad, en sus últimos años de vida, Ray emplazó sus energías hacia la meteorología, pasión que tomo al empezar a vivir en estos lares, en este Quintana Roo que tanto quiso. Su terquedad sempiterna hizo que iniciara, dentro del Canal 7 más, “Clima y tiempo” un espacio dedicado exclusivamente a estas cuestiones. De hecho, fue el pasado viernes 11 de julio cuando se presentó al que sería su último programa.
Nuestro querido amigo Raymundo Olvera hoy finaliza otro programa: el de su vida. Se apagan las luces y los micrófonos de su existencia. Su legado de amistad, de amor y su profesionalismo perdurarán para las generaciones de comunicadores que vienen y que harán, como él, más grande a nuestro Quintana Roo.
Descansa en paz, amigo Ray.